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Excursión original en un coche clásico por Madrid

El número de planes a la hora de viajar y alojarse en Madrid son numerosos, a cual más interesante y original. La ciudad está llena de vida y no es muy estricta en cuanto a costumbres y formas de divertirse, por lo que los visitantes pueden imaginar y hacer realidad alguna idea divertida como realizar una excursión original por Madrid en un coche clásico.

Cada país tiene su propio parque automovilístico y sus coches vintage que todo el mundo conoce. En el caso de España, uno de los más queridos es el Seat 600, el primero de los coches "deportivos" que se empezó a vender en los años 60 y causó auténtico furor. No obstante, además del pequeño utilitario, gracias al amplio número de usuarios en Drivy, la variedad de coches clasicos va en aumento y, por suerte, se pueden alquilar si realizas un viaje a Madrid.

Coches clásicos para alquilar en Madrid

Citado el Seat 600, también hay que hablar de otros modelos y marcas como el Seat 124, no muy distinto al 600 pero con maletero trasero. Otros modelos clásicos son el Mini 850, el 1000 o el Mini Coupé, modelos algo más grandes que el 600. De la marca Renault, hay clásicos como el Renault 4, una mezcla de furgoneta y coche. Y de Mercedes, el W108 para dar un paseo señorial por la ciudad y alrededores. Tampoco hay que olvidar otras marcas más deportivas y menos conocidas como el Mg Mgb. Y así un número importante y variado de coches clásicos para disfrutar de Madrid.

Ruta histórica en coche clásico para un viaje a Madrid

Tanto los propios madrileños como los visitantes, siempre que hay un motivo de diversión suelen unirse a la fiesta. ¿Y qué mejor fiesta que darse un paseo por el Madrid más histórico con uno de estos coches clásicos?

Puedes comenzar la excursión en La Latina, en la calle Segovia, cerca de la Plaza Mayor y repleta de terrazas. Seguir por la calle de la Colegiata dejando atrás la gran Iglesia de San Isidro (patrón de Madrid) para llegar a la plaza de Tirso de Molina e ir en dirección sur por algunas de las calles hasta alcanzar la Plaza de Lavapiés donde se encuentra el Teatro Valle-Inclán y, de nuevo, multitud de terrazas. Desde allí, todo recto por la calle Argumosa, llegarás hasta la Ronda de Atocha, a la parte trasera del Museo Reina Sofía, donde se encuentra su gran biblioteca y salas de exposiciones. El siguiente destino es la Plaza de Carlos V, rodeada por la Estación de Trenes de Atocha, el Museo Nacional de Antropologia y la Cuesta de Moyano hasta desembocar en el Paseo del Prado.

Tras recorrer la extensa rotonda, durante el Paseo del Prado hasta la Plaza de Neptuno, podrás disfrutar de los espacios verdes del Jardín Botánico a la derecha, del Caixa Forum y su jardín vertical a la izquierda, del gran Museo del Prado y de los hoteles Ritz y Palace, a cada lado de la plaza. Superada la Plaza de Neptuno, nuevos edificios como el Museo Thyssen, el Naval y contiguo edificio de la Bolsa de Madrid, para acabar en la Plaza de Cibeles donde se encuentra el gran Edificio de Correos, hoy sede del gobierno municipal y la Casa América. A partir de ahí, ruta histórica por un tramo de la Calle Alcalá hacia el oeste, y de paso comprobar varios edificios simbólicos de Madrid como el Instituto Cervantes, el Banco de España y antes de girar para seguir por Gran Vía, el Círculo de Bellas Artes. Gran Vía te permitirá disfrutar de magníficas escenas creadas con esculturas sobre algunos tejados, como los del Casino de Madrid o el Edificio de Telefónica, especialmente interesantes si el recorrido lo haces de noche. Pero, tal vez, la mejor experiencia es divisar la Plaza de Callao y el Cine Capitol con su gran cartel publicitario de Schweppes en la parte superior.

A partir de la plaza Callao los teatros y cines (como Rialto y Lope de Vega) se multiplican hasta llegar al final de la calle donde se encuentra la Plaza de España, con su estatua de Cervantes en el centro, el Edificio España de 117 metros de altura y la Torre de Madrid, de 142 metros, durante un tiempo el edificio más alto fabricado en hormigón de Europa. Para no perder el lado histórico de Madrid, si se gira a la izquierda se llega a la calle Bailén, donde se encuentra el Senado, los Jardines de Sabatini y la Plaza de Oriente, que abraza al Palacio Real y a la Catedral de la Almudena. Solo hará falta recorrer unos cientos de metros, superar el Puente de Segovia y acabar en el antiguo Barrio de la Morería, antaño dentro de la zona árabe del primer Madrid del siglo IX.

El recorrido puede terminar donde comenzó, ya que si se sigue por Bailén hasta la Real Basílica de San Francisco el Grande, por la Carrera de San Francisco se alcanza la Plaza de Cebada, en La Latina y al principio de la Cava Baja, en el Barrio de los Austrias, donde tomar un merecido almuerzo o cena. Durante el recorrido, toma fotos del grupo, familia o pareja en los lugares más simbólicos. Recuerda que los coches clásicos son bastante pequeños y se pueden aparcar en cualquier sitio. En más o menos una hora, habrás recorrido los límites del centro histórico de Madrid como si estuvieras en los años 60.

Madrid, una ciudad donde el "madrileño no nace; se hace", te espera para disfrutar de momentos de ocio, cultura y gastronomía inolvidables.

Plaza Mayor, Madrid

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